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Entrevista a Verónica García Peña


Verónica García Peña es una mujer con un currículum extenso. Periodista, escritora, reseñadora, directora y fundadora de El jardín del sur, una persona que ha entrevistado a escritores como Juan Ramón Lucas o Alícia Aza y que, ahora, se convertirá en la entrevistadora entrevistada.


Nacida en País Vasco, afincada en Asturias y escribes una novela ambientada en una isla gallega. Una cosa está clara, a ti el Cantábrico te atrae, ¿no?

—Me apasiona, pero no todas mis novelas están ambientadas en él. Aunque es cierto que uso su magia, su verde y su lluvia para construir los escenarios de mis historias, estén en el Norte o no.



—La historia de ‘La isla de las musas’ transcurre en el año 1936. ¿Fue difícil escribir sobre una época que no viviste y usar el lenguaje de aquellos años?

—No porque, a pesar de que han pasado 85 años, la tengo muy presente. He leído, estudiado, visto e investigado mucho sobre esos años. Es una época que me gusta mucho. Hay varias épocas históricas que me fascinan. Una es la que se corresponde a los años de la Guerra Civil española; otra es la II Guerra Mundial y la tercera es el reinado de Enrique VIII.

Sobre el lenguaje, no creo que sea un lenguaje exclusivo de los años 30. Es más rico que el actual, pero no es tan diferente.

—Si bien tu carrera periodística empezó antes que la de escritora, ¿en tu interior quien nació primero, la Verónica escritora o la Verónica periodista?

—Supongo que la escritora porque eso es algo que, desde niña, quizá desde la primera etapa de la adolescencia, quise hacer. Pero el periodismo es una carrera y una profesión muy ligada a la escritura por lo que para mí forman un todo. Además, ambas son mis pasiones.



—Pudiese pensarse que quedar finalista del Premio Planeta es un empujón, una ayuda enorme en la senda editorial, sin embargo ‘La isla de las musas’ ha sido publicada con el sello SUMA de Penguin RandomHouse. ¿Qué ha significado para ti quedar finalista, dos veces, en este premio?

—Lo es. Es un gran empujón que me ha acercado a los lectores. Y eso, también, me ha servido de trampolín para poder enseñar mi trabajo, todo lo que hago y lo que soy. Todas mis facetas. Y así, con trabajo y tesón, es como se llega a una casa editorial como Suma de letras.



—¿Cómo nació ‘La isla de las musas’? ¿Fue una idea que fue creciendo con el tiempo o tuviste claro desde un principio que querías contar y cómo?

—‘La Isla de las musas’ nació en un sueño. Soñé el primer capítulo casi al completo por lo que una vez decidido que lo soñado sería una historia mayor, que debía avanzar, crecer, convertirse en algo grande, y una vez las musas me revelaron el final —siempre sé el final—, construí la novela.

—¿Qué opinas del mundo editorial? ¿Crees que se debe dar oportunidad a escritores desconocidos o que hay demasiada gente que escribe y hay que apostar por quienes saben que van a dar calidad?

—El mundo editorial, como cualquier otro mundo laboral, tiene sus luces y sus sombras y una gran cantidad de grises. Soy partidaria de dar oportunidades a escritores desconocidos; de dar voz a aquellos que aman las letras y construyen historias igual que lo hacen las grandes firmas. Creo que ambos perfiles son compatibles en el tablero. De hecho, creo que es necesario que ambos estén presentes en el tablero.


—¿Has leído alguna novela de escritor novel antes de hacerse profesional?

—Sí. Lo he hecho. De todo tipo.

—Dame dos nombres, uno clásico y uno actual, que te hayan influenciado a la hora de escribir. ¿Y por qué esos dos y no otros?

—Pio Baroja y Joyce Carol Oates. Ambos, con sus textos, cada uno a su manera, han influido en mi forma de escribir. He elegido estos dos nombres, pero podía haber escogido muchos otros como Bécquer, las hermanas Bronté, Wilde, O´Brien… porque tengo tantas influencias como amores lectores.

—¿Tienes miedo a la página en blanco o antes de enfrentarte a ella ya sabes cómo vas a empezar?

—Depende. Más que a la página en blanco es al atasco en un capítulo lo que tengo miedo. El principio y el final de mis novelas lo suelo tener muy claro antes de ponerme a escribir.

—Cuéntame dos sueños, dos anhelos de Verónica García Peña, uno como persona y otro como escritora.

—Como escritora me gustaría lograr ser una pluma recordada, de las que perduran en la memoria; llegar a lagente. Como persona me gustaría no sufrir ni olvidar.

—¿Eres de esas personas que necesitan tomarse un descanso a la hora de escribir, o bien eres de las que ya empieza una novela nada más terminar con la anterior?

—Siempre me digo que me voy a tomar unas vacaciones, pero luego nunca lo hago. De una forma u otra, creo y creo. Como escritora o como periodista, creo.

—¿Qué estás leyendo ahora mismo?

—‘El gabinete de las hermanas Brontë’, de Deborah Lutz.

—Todos los escritores desnudan su alma a la hora de escribir, los hay que incluso escriben sobre ellos mismos disfrazándose de otro o de otros. ¿Cuánto hay de ti en tu obra?

—No sabría cuantificarlo. Depende de cada historia, pero suelo decir que en cada texto hay un poco de mí porque, queramos o no, al escribir, lo que hacemos en trasladarparte de nuestros pensamientos, odios, amores, anhelos, etc. al papel. Parte de todo aquello que nos convierte en quienes somos.

Gracias por tu tiempo, ha sido un placer poder tener esta oportunidad de conocerte un poco más.

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